Aumentan las importaciones...DE BASURA

Septiembre 2019

Revalidando el artículo 41 de la Constitución Nacional: “Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras (…) Se prohíbe el ingreso al territorio nacional de residuos actual o potencialmente peligrosos, y de los radiactivos.”En el año 1991 se sancionó la Ley General de Ambiente (N° 24.051) sobre la generación, manipulación, transporte, tratamiento y disposición final de residuos peligrosos. Así como también regula la prohibición de importación, introducción y transporte de todo tipo de residuos provenientes de otros países al territorio nacional y sus espacios aéreo y marítimo. La ley General de Ambiente fue modificada en los años subsiguientes, detallando y ampliando sus

prohibiciones, incorporando tecnologías y herramientas desde el punto de vista ambiental que permitan realizar eficazmente y de manera más ágil y simple, todo el proceso. Se denomina residuo peligroso a todo residuo que pueda causar daño, directa o indirectamente, a seres vivos o contaminar el suelo, el agua, la atmósfera o el ambiente en general como por ejemplo las pilas, baterías, objetos contaminados, aceites industriales, entre muchos otros.

 

El 26 de agosto de este año (2019) Mauricio Macri modificó por decreto la ley de Residuos Peligrosos, que ahora permitirá ingresar materiales sin certificado de inocuidad, es decir sin que exista la obligación del control de peligros asociados a dichos residuos. El decreto permite importar materiales como aluminio, papel, cartón, vidrio y plásticos provenientes de Estados Unidos y Europa. ¿Cuál es la explicación que dan de parte del gobierno? Argumentan que el ingreso que se permitirá sera sólo de “residuos valorizados”, es decir, basura ya tratada.  Pero para realizar estas importaciones, se destinarán millones de pesos, cuando podrían utilizarse para reciclar la basura que ya se produce en Argentina.

 

Esto compone un doble impacto negativo, por un lado, se facilita la importación de los residuos extranjeros y se potencia la contaminación de nuestro país con desechos que no son producidos en suelo argentino. En lugar de fomentar la recolección y reciclado de los residuos que tiramos los argentinos, y se deja en evidencia la falta de interés en un cuidado ambiental real. Esto también atenta directamente contra las cooperativas de cartoneros que viven de la venta de material reciclado y exhibe la falta de políticas que regulen este trabajo, algo que los trabajadores de la economía informal solicitan desde hace varios años para incluir formalmente el trabajo de los recuperadores. Según la Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores (FACCyR), en nuestro país se generan 40.000 toneladas de basura por mes y el 40% podría ser reciclado gracias al trabajo cotidiano de los cartoneros, con la separación que hacen de los materiales reciclables. La apertura de las importaciones de material reciclado repercutiría directamente en el precio de estos insumos, algo que impactaría en la economía de las cooperativas el hecho de que se importe basura. En el medio de una crisis social y económica, esto solo significa que este decreto lleva más hambre al pueblo.

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